Nuestra Señora del Amparo

img-20161028-wa0000La imagen de Nuestra Señora del Amparo,  de tamaño académico y talla completa realizada en madera de ciprés, representa a la Virgen según es descrita en el capítulo 12 del Apocalipsis: “Y apareció una gran señal en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas“. La imagen letífica viste túnica blanca ceñida por el talle con un cíngulo dorado y está cubierta por un manto azul con estrellas doradas, recogido en su brazo derecho, cuya mano eleva al pecho. La mano izquierda se encuentra abierta y su brazo extendido, en señal de ofrecimiento del corazón que con la diestra está señalando.

De la imagen anterior sabemos que era una escultura de marfil de veintitrés centímetros de alto, que representaba a la Santísima Virgen de pie con el Niño Jesús en el brazo izquierdo, cuyos cabellos presentaban huellas de haber sido dorados, así como el cíngulo con el que tenía ceñida la cintura y las estrellas que adornaban el manto azul de la Virgen, siguiendo el modelo iconográfico de la Hodegetria o Virgen conductora. Lucía corona de plata, la cual fue sobredorada en 1926, año en el que se adquieren potencias de plata también sobredoradas para el Niño Jesús. Dicha imagen iba colocada sobre una peana de ébano con incrustaciones de marfil de veinte centímetros de altura.

Según la tradición oral era muy milagrosa, y bajo su advocación muchos maireneros y maireneras se habían confiado, durante siglos, a ella en la enfermedad y en los tiempos de calamidad. Fruto de ello,  existían numerosos exvotos que, junto a los del Santísimo Cristo de la Cárcel, llenaban las paredes de la sacristía de la Capilla. Esta imagen fue destruida en la noche del 19 al 20 de julio de 1936, privándonos de una interesantísima obra de arte, aunque sí podemos ver la figura de la Virgen del Amparo en fotografías antiguas, siempre, al igual que hoy, a los pies del Santísimo Cristo de la Cárcel.

De esta imagen atestigua D. Elías Méndez Carrión en su reseña histórica que “según la tradición, fue donada por una mujer natural de esta villa, la que, habiéndo servido en Sevilla en casa de unos señores marqueses, de ellos la adquirió y a su muerte la dejó para la Capilla del Señor de la Cárcel”. De estilo goticista, esta escultura, probablemente de la primera mitad del siglo XVI, en la que se aprecia la clásica curvatura del cuerpo de las imágenes marianas de la época, se creía traída de América, como señala D. Elías Méndez Carrión, “del mismo modo que el Señor, para que ambas imágenes, teniendo igual origen, también por humildes criadas, tuviese principio su devoción, y fueran el consuelo y la gloria de los hijos de esta villa”.

La imagen gloriosa actual fue realizada en 1959 por el Doctor y Catedrático de escultura en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla D. Antonio Gavira Alba, donada por D. José Jiménez (Pepe Carlillo) tras ganar su primer sueldo como músico en Sevilla, ya que había hecho la promesa al Cristo de la Cárcel de ofrecerle sus primeros honorarios para devolverle, a sus pies, la talla de la Virgen del AmparoAl escultor le pareció buena la idea así que aceptó con gusto su propuesta dando un presupuesto que no pusiera en apuros al donante.

Previo a la realización de la imagen, D. Antonio Gavira llevó a cabo un estudio para que la nueva imagen, aunque distinta, tuviera rasgos que se identificasen con la anterior, de ahí que pueda observarse cierto parecido a las imágenes góticas. Si bien, nuestra titular mariana no presenta la imagen del Niño Jesús en sus brazos. Sobre ello, dice su autor, “recuerdo que tuvimos dudas sobre si añadirle o no un Niño Jesús, como tenía la antigua. Decidimos que no, pues la Virgen acompañaría al Cristo, de nuevo y para siempre, a los pies de su cuadro, tanto en su templete de la Capilla como en sus salidas procesionales”. Esta singular disposición no pasó desapercibida para el párroco D. Antonio Rodríguez Babío, quien en la homilía de la primera Función Solemne en honor a Nuestra Señora del Amparo que él celebró, en el año 2010, destacó que “la Virgen nos muestra con una mano el corazón y con otra a su hijo”,  en alusión al sagrario, sobre el que se sitúa la bendita imagen.

Esta imagen posee dos coronas, una de ellas fue donada junto con la ráfaga que envuelve a la gloriosa Virgen María por D. Rafael Carrión en el año 1960. Se encuentra entronizada sobre una peana de plata y a sus pies lleva la media luna, añadida en 2017, con la que se completa la visión apocalíptica del capítulo 12 del libro de las Revelaciones de San Juan.

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